Como un parto... como uno incómodo, largo y siempre presente... que reclama mi atención sin cesar. Nueve meses de reclusión social, ropa manchada y olor a disolventes.
Compañero de viaje, penas y alegrías, testigo mudo y complaciente, este largo camino va llegando a su fín, se acerca el alumbramiento.
___
ropa para virgen, Granada, 2010